Antes de empezar
Antes de empezar, necesitas reafirmar lo siguiente:
Eres el héroe de tus hijos, su protector y su máximo ejemplo a seguir. Tu misión número
uno es cuidarlos y darles lo mejor durante todo su desarrollo, ¡y sin duda te lo tomas en serio! De lo
contrario, no estarías leyendo esto.
Las «pantallas» —como llamaremos a nuestro villano principal, el archienemigo del aprendizaje y
del desarrollo cerebral de los niños— están diseñadas por personas muy ingeniosas para que sea
imposible apartar la vista de ellas. Puede que seas o no un experto en el tema, pero es probable que en algún
momento te hayas hecho esta pregunta: «¿Les estoy ofreciendo lo suficiente? ¿Les estoy dando a mis hijos
la mejor base posible para su aprendizaje?»
La mente de un niño tiene una ventana de máximo potencial de aprendizaje durante su
primera década de vida. En esta etapa, una capacidad conocida como neuroplasticidad convierte su cerebro en
una auténtica esponja, capaz de aprender a velocidades increíbles; desaprovechar la oportunidad de plagar de aprendizajes su mente durante
esta etapa es uno de los mayores desperdicios de los que se tenga registro. Tu misión principal es asegurarte de que aprovechen este «superpoder»,
uno que no saben que tienen, pero que será la base de su éxito o su fracaso en la edad adulta.
Como especialista en neurociencia y aprendizaje infantil, puedo afirmar que, de todas las
habilidades mentales que podemos estimular en niños de 5 a 10 años, tres destacan:
- Memoria de trabajo: la capacidad de recordar, retener y manipular la información adquirida con un
propósito concreto.
- Control inhibitorio: la capacidad de filtrar distracciones, retrasar la gratificación y
terminar una tarea que han empezado sin perder la concentración.
- Flexibilidad cognitiva: la capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a cambios inesperados y
cambiar de estrategia cuando algo no funciona.
Apuesto a que nunca te las enseñaron en la escuela. Si, al leerlas ahora, reconoces alguna
—o todas— como tus propias fortalezas o debilidades, te invito a mirar atrás, a tu infancia.
Intenta recordar cómo las aprendiste, o si alguna vez estuvo presente el estímulo necesario para
desarrollarlas. Si te sientes especialmente débil en algún área concreta, este puede ser un gran
momento para reflexionar.
La buena noticia es que la herramienta que acabas de adquirir —nuestro Tangram Kids—,
junto con esta guía, te permitirá estimular el desarrollo y la adquisición de estas
capacidades en tus hijos mediante el juego.
Sigue todas nuestras fases: sus consejos y ejercicios prácticos te guiarán en la dirección correcta
y potenciarán aún más la estimulación mental y el aprendizaje durante el tiempo de uso del juguete.
Sin duda, cumplirás tu misión y vencerás al villano que acecha a los niños de
este siglo.